Cada robot interactúa con las plantas mediante distintos estímulos: algunos emiten luz, otros producen sonido y otros realizan suaves movimientos táctiles que tocan delicadamente las plantas. Estos estímulos influyen en el estado fisiológico de las plantas, modificando su actividad eléctrica.
A través de este intercambio continuo emerge un bucle de retroalimentación en el que los robots aprenden del comportamiento eléctrico de las plantas, mientras que las plantas alteran sus señales en respuesta a los estímulos robóticos. A lo largo del tiempo de exposición, el sistema evoluciona hacia un ecosistema dinámico de coadaptación entre organismos biológicos y agentes artificiales.
Los visitantes que entran en la instalación pasan a formar parte de esta red viva. La presencia humana y las condiciones ambientales afectan a las plantas, influyendo indirectamente en el comportamiento del sistema robótico. Ecosistema Biónico propone a las plantas como participantes activos dentro de un entorno interactivo compartido, abriendo un espacio especulativo pero tangible para imaginar nuevas formas de relacionalidad y responsabilidad dentro de un mundo más-que-humano.