Environment Dress 2.0 es una interfaz corporal diseñada para medir la agresividad del medio ambiente y explorar cómo las condiciones del entorno se relacionan con nuestro estado de ánimo.
Habitamos entornos definidos por múltiples condiciones ambientales que cambian constantemente. La radiación ultravioleta, la temperatura, la presión atmosférica, el ruido, la presencia de determinados gases o las partículas en suspensión forman parte de un paisaje invisible que nuestros sentidos solo pueden percibir parcialmente.
Environment Dress 2.0 explora esta dimensión imperceptible del entorno a través de una interfaz corporal equipada con diferentes sensores ambientales. Concebida como una segunda piel tecnológica, la pieza acompaña al cuerpo y registra en tiempo real las condiciones ambientales de cada lugar, ampliando las capacidades perceptivas de la persona que la utiliza.
Las mediciones se geolocalizan y se vinculan con los estados de ánimo que el usuario registra a través de una aplicación móvil desarrollada específicamente para el proyecto por los artistas. El sistema permite poner en relación ambos conjuntos de datos y observar posibles correspondencias entre las condiciones ambientales y el estado de ánimo de la persona que utiliza la interfaz.
A partir de estos registros se generan cartografías que superponen datos ambientales, localización y percepción subjetiva. La ciudad aparece así como un territorio cambiante que puede ser recorrido y experimentado a partir de la información producida por nuestros cuerpos y por el entorno.
Environment Dress 2.0 propone una forma expandida de percepción en la que cuerpo, tecnología y ambiente funcionan como un sistema conectado. La interfaz convierte datos normalmente inaccesibles a nuestros sentidos en información perceptible y permite explorar cómo las condiciones de los espacios que habitamos se relacionan con nuestra experiencia cotidiana.
La interfaz se formaliza como una estructura wearable que extiende el cuerpo mediante un conjunto de sensores ambientales distribuidos a su alrededor. El cuerpo se convierte así en una unidad móvil de observación, capaz de registrar las condiciones del entorno a medida que lo recorre.
Environment Dress 2.0 funciona como una interfaz entre cuerpo, tecnología y espacio: una segunda piel tecnológica que amplía temporalmente nuestras capacidades sensoriales y hace perceptibles variables ambientales que permanecen fuera del alcance de nuestros sentidos.